viernes, 24 de octubre de 2014

EL "DEINOCHEIRUS"

Investigadores reconstruyeron de forma gráfica un dinosaurio descubierto en 1965, que habitó hace 70 millones de años en el Desierto de Gobi, entre el sur de Mongolia y el norte de China. El dinosaurio ha sido estudiado por un grupo de investigadores, encabezados por Yuong-Nam Lee, director del Museo Geológico de Daejeon (Corea del Sur), que ha sido el líder del estudio: "Deinocheirus resultó ser uno de los dinosaurios más extravagantes que podíamos imaginar".Así las cosas, según Lee, las caderas anchas y enormes pies indican que el Deinocheirus se desplazaba lentamente y alcanzó esa estatura para evitar ser comida a los grandes depredadores de su momento. El dinosuario descubierto tiene unos rasgos que en su momento hicieron pensar que podría tratarse de un gran depredador. Sin embargo, el hallazgo de otros dos esqueletos más en Mongolia han permitido reconstruir el aspecto completo de este enorme dinosaurio. Como se ha visto, tenía aspecto de avestruz, esencialmente herbívoro aunque también comía pequeños peces. El hallazgo ha sido publicado este pasado jueves 23 de octubre 2014 en la revista Nature. Los primeros restos del Deinocheirus mirificus fueron descubiertos en 1965, de la mano de la científica polaca Zofia Kielan-Jaworowska, líder de una expedición conjunta de Polonia y Mongolia en el desierto de Gobi. Lo que ahí encontró Zofia fueron unos pocos huesos fosilizados entre los que destacaban unas extremidades superiores de 2,4 metros de largo (el récord de longitud de brazo conocida para un animal bípedo), junto con algunas costillas y vertebras. "Pese a ser tan incompletos, los restos eran suficientemente distintivos en tamaño y morfología de otros terópodos para que Kielan-Jaworowska y sus colegas propusieran su pertenencia a un nuevo género y especie, Deinocheirus mirificus, o extraña mano horrible", resume el experto Thomas R. Holtz, de la Universidad de Maryland, en Nature. Pero a resumidas cuentas, los paleontólogos tuvieron dificultades para encuadrar al dinosaurio en la familia de los terópodos. De los dos esqueletos de los nuevos descubrimientos, uno de los brazos es un 6% más largos que los descubiertos en el siglo pasado y el otro es de inferior tamaño. Además de explicar la morfología del animal da pistas sobre como vivía y de que se alimentaba. Sus rasgos apuntan por el consumo del plantas y los científicos han descubierto restos de peces en el estómago de uno de ellos, por lo que deducen que sería un omnívoro. No tienen rastro del hocico alargado y la joroba en la espalda como podemos ver en otras especies emparentadas; la pelvis extendida que soportaría músculos fuertes y los grandes pies indican que era un dinosaurio bípedo, corpulento de movimientos lentos y, en general, parece bien adaptado para vivir en entornos fluviales. La zona de Gobi donde han aparecido los fósiles sería un medio ambiente similar al actual delta del Okavango en África, señala Holtz. Se supone que el Deinocheirus, habría tenido una ventaja en la alimentación en comparación con más variada de pequeños animales añadidos a las plantas compartiendo un hábitat con herbívoros más grandes que él. Este equipo, en el marco de la Expedición Internacional Corea-Mongolia de Dinosaurios, descubrió el primer esqueleto de Deinocheirus en 2006 y el segundo en 2009. Ahora sus propósitos son recomponer un esqueleto lo más completo posible. Fue en 2011, cuando un científico del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, Pascal Godefroit, alertó a Lee y su equipo de haber visto algunas piezas (un cráneo, un pie y una mano) del animal en una colección privada en Europa; huesos que, como luego se comprobó, efectivamente, encajaban perfectamente con los esqueletos descubiertos por los científicos en el Gobi. Los fósiles se devolvieron a Mongolia el pasado mayo.

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